De mono gigante a leyenda: Cómo Goku logró el Super Saiyajin 4 sin perder su estilo (aunque perdió la coherencia)
El último capítulo de Dragon Ball Daima nos regaló la receta secreta de cómo Goku alcanzó el Super Saiyajin 4, una transformación que ya habíamos visto en DBGT, pero esta vez con más giros argumentales que una telenovela.
Porque, admitámoslo, esta fase de poder es como ese meme que no sabes por qué te gusta, pero no puedes dejar de compartir.
Ya no es ningún secreto que el Super Saiyajin 4, esa transformación que parece un cruce entre un lobo feroz y un peluche de los 90, se ha colado en la canonidad de Dragon Ball Daima. Pero, oh sorpresa, Goku no llegó a esa fase de poder de la misma manera que en GT. ¿El resultado? Una confusión entre los fans que podría rivalizar con intentar entender la línea temporal de Dragon Ball.
En DBGT, Goku se convirtió en un Oozaru dorado (básicamente, un mono gigante con fiebre dorada) y luego, como por arte de magia, se transformó en Super Saiyajin 4. Pero en Daima, las cosas son un poco más… raras.
En el episodio 18, Neva, el Namekiano del Reino Demoníaco (sí, otro Namekiano, porque no teníamos suficientes), le da a Goku un “empujoncito” para alcanzar la transformación. Eso sí, Goku lo logra siendo un niño, lo cual es un detalle que no sabemos si es adorable o perturbador.
Pero aquí viene el plot twist: en los siguientes capítulos, Goku, ya convertido en adulto (gracias, cielo), vuelve a transformarse en Super Saiyajin 4, dejando claro que no fue solo cosa de Neva. Esto, por supuesto, tira por tierra cualquier teoría conspiranoica de los fans y abre la puerta a la gran pregunta: ¿Cómo diablos lo hizo?
El Super Saiyajin 4: La transformación que nos recordó que Goku puede ser más lobo que mono
Afortunadamente (o no, dependiendo de cuánto te guste la coherencia), Dragon Ball Daima nos da una explicación. Aunque, como es habitual en esta franquicia, la respuesta viene con más agujeros argumentales que un queso suizo.
Según el último capítulo, Goku le confiesa a Vegeta que, después de la batalla contra Majin Buu (sí, esa que duró más que una serie de Netflix), se dio cuenta de que siempre habría villanos más fuertes. Así que, en lugar de tomarse unas vacaciones, decidió entrenar en secreto hasta alcanzar el Super Saiyajin 4.
¿Y Vegeta? Bueno, el príncipe Saiyajin se queda con cara de “¿en serio, Kakaroto?” y el tema se deja ahí, como si fuera un cliffhanger de esos que te hacen gritar frente a la pantalla. Pero al menos nos queda la esperanza de que, en algún momento, el manga o una nueva serie nos muestre cómo fue ese entrenamiento secreto. O quizá simplemente nos den otra película donde Goku y Vegeta peleen contra otro villano con nombre raro.
