I Am Kenough: El Papel De Ken En ‘Barbie’
Tras el estreno de ‘Barbie’, Ken ha sido un tema de conversación gracias al mantra que da en su conclusión: I am Kenough.
El pasado 20 de julio se estrenó ‘Barbie’, la nueva película de Greta Gerwig. Como muchas personas que pudieron verla días antes auguraron, la película trajo a cuento muchas discusiones, algunas de ellas más fructíferas que otras. El tono intencionalmente provocador con el que toca sus premisas logró su cometido: que la gente hablara de ella.
Sin embargo, como pasa con muchas conversaciones, hay cosas que se pasan por alto en favor de una interpretación. Hemos visto como se ha llegado a tomar un elemento y exagerar su dimensión para hacerlo pasar por un problema mayor, como el caso del beso lésbico en ‘Lightyear’ o el color de piel de ‘La Sirenita’. De igual manera, hemos visto idealizar comportamientos que el producto directamente condena, como con Rick Sánchez, BoJack Horseman o Homelander.
En el caso de ‘Barbie’, el papel del Ken de Ryan Gosling ha sido el causante de muchas de las controversias. Algunos dicen que atenta directamente contra la valía de los hombres y los humilla, otros que es el representante de todo movimiento masculinista que el Temach apruebe, y otros(as) simplemente lo ignoran.
No obstante, Ken puede ser el encuentro de varias aristas.

“Él es sólo Ken”
Ken es presentado como lo que siempre ha sido en el mundo de la marca Barbie: un accesorio. Está al servicio de las necesidades de las Barbies sin tener un propósito en la vida más que “playear”, lo que sea que eso signifique. Vive por la atención de la Barbie de Margot Robbie, llevándolo a sentirse constantemente menospreciado.
Al enfrascarse en una aventura para probar su valía, se encuentra que el mundo que lo creó prácticamente es el mundo al revés. El descubrimiento de un sistema que lo favorece simplemente por ser hombre se le sube a la cabeza y encuentra en él un refugio que compensa todas sus inseguridades y carencias.
Este arranque lo lleva a querer replicar una dinámica de poder similar en el mundo del que viene, aún cuando no entiende por completo qué significa el patriarcado ni la complejidad de éste. Por ello, al final resulta muy fácil desmantelar su intento de insurrección, pues la base sobre la que estaba construido era la inseguridad de su valor como ser humano / muñeco de plástico.
Ken versus Ken
Evidentemente, la representación del demográfico masculino es fuertemente satírica. Esto ha hecho a muchos levantar las cejas y plantear algunas “problemáticas” que la película tiene. La que más abunda, como se mencionó en un principio, es la idea de que se mofa en general de la experiencia de ser hombre y lo ridiculiza.
Entonces, se da la pregunta entre quienes se sienten ofendidos: “¿Qué pasaría si esto fuera al revés? ¿Si nos burláramos de la experiencia de ser mujer?”. Esto resulta irónico, siendo que la película deja en claro que lo que pasa en Barbieland pasa en el mundo real, pero con los roles invertidos. Literalmente ya es al revés.
Por otra parte, hay algo interesante en que se asuma que todos vivimos el ser hombre de igual manera. Creer que los comportamientos adoptados por los Kens son la única masculinidad es caer, precisamente, en ser uno de esos Kens. Si te queda el saco…

Kens Going Their Own Way
En tiempos recientes, se ha visto un aumento en las filas de movimientos como el MGTOW (Hombres Yendo Por su Propio Camino, por sus siglas en inglés). Estos grupos abiertamente antifeministas abogan por separarse de las mujeres, en tanto consideran que se ha corrompido la sociedad y ahora se menosprecia a los hombres.
De igual manera, las redes sociales se han llenado de gurús de citas que reproducen discursos misóginos con la excusa de devolverle la honra a los hombres. Esos movimientos pretenden difundir la idea de que ser amable con las mujeres o incluso ser un poco empáticos con sus problemas es ser un “simp” o un “cuck”, como ellos nombran a quien “se deja pisotear por las mujeres”.
Los incels (célibes involuntarios) parecen estar viendo en los Kens un reflejo de su movimiento. Adoran a Ken por “enseñarle a las Barbies que no valen la pena” y haberlas relegado a un simple objeto que ellos puedan tener para sí. Además de que este pensamiento demuestra a todas luces lo realmente desesperados que están por afecto femenino, ignoran por completo toda la conclusión de la película, siendo su movimiento igual de frágil que el de los Kens.

Alexa, pon ‘The Man’
Por otra parte, hay otro demográfico que ignora deliberadamente un fragmento de la conclusión. De igual manera, interpretaron la película como anti-hombres, lo que las ha llevado a invalidar rotundamente cualquier punto de vista que venga de un varón.
Es cierto que hay perspectivas en las que sólo el sector femenino podría identificarse por completo. El discurso que da el personaje de América Ferrera es un claro ejemplo de esto. Aunque como hombres podamos comprender lo que se dice, nunca lo viviremos tal como se enuncia.
Sin embargo, el reconocimiento de esta disonancia no tendría por qué caer en simplismos que la misma película aborda. Señalar a Javier Ibarreche o a cualquiera que tenga una opinión un poco más moderada o crítica sobre la película diciendo que “no le entendió porque es hombre y está tonto”, y pensar que los hombres sí son meros accesorios o “sólo Kens” contradice en buena medida la idea del final.
(¿Esta parte fue mansplaining? Las Taylor’s Version y las mujeres de alto valor lo decidirán).

I am Kenough
La conclusión del arco de Ken empieza con la caída de su imperio. Las Barbies aprovecharon que buscaba sólo una relación de poder hacia ellas y los otros Kens para que se destruyeran ellos mismos. En ese momento, el Ken de Ryan Gosling se ve inmerso en una crisis existencial, porque el patriarcado no solventó todas sus inseguridades.
De hecho, el patriarcado parece haberle dado todavía más modelos que llenar, haciéndolo pensar que tenía que ser el mejor en todo, superior a todos. Entonces, Ken rompe en llanto. Al ver esto, Barbie empatiza con él, pues ella misma había tenido una crisis parecida a lo largo de la película.
Barbie se disculpa con Ken por no valorarlo y haberlo relegado a un simple accesorio. No obstante, le da a entender que ella no le debe nada a él, ni viceversa. Ambos están en el camino a descubrir quienes son como personas. No importa que no seas lo que todos esperan que seas o no superes tus propias expectativas, sólo por existir eres válido.
Al final, la conclusión de Barbie incluye a la de Ken. A pesar de haber recuperado Barbieland, Barbie siente que tiene mucho más que dar y que ese no es su final. Al mismo tiempo, los Kens conocen por primera vez las acciones afirmativas y el Ken de Ryan Gosling usa una sudadera que reza “Yo soy suficiente”.

