Reseña: The Tartarus Key
Gracias a que la escena independiente de videojuegos no está atada a las tendencias que rigen a la industria AAA, estos desarrolladores tienen una mayor libertad para ofrecernos experiencias ya no son tan comunes, o que son completamente nuevas. Sin embargo, en múltiples casos, la ambición de separarse de lo conocido puede resultar en unuspoloassnscarpe ovyescarpe lecopavillon marellaabiti borsegabsoutlet saldibenetton corinne abbigliamento sexy uspoloassnscarpe pasante kondom diego-dalla-palma gabssaldi donkeyluckycat scarpeovye gioie-di-gea negozitataa serie de ideas que, lamentablemente, no terminan por cumplir con su potencial de una forma adecuada. Este es el caso de The Tartarus Key, un juego de puzzle con una temática de horror y una estética inspirada en los juegos del PlayStation 1, el cual está a cargo de Vertical Reach, un estudio proveniente de Portugal, un país del cual no escuchamos mucho cuando hablamos del desarrollo de videojuegos.
Gran inicio, pésimo desarrollo
The Tartarus Key nos ofrece un fantástico primer acto. Tomamos el papel de Alex, una chica que despierta en una habitación después de ser raptada. Nuestro primer objetivo es salir de este cuarto. Al resolver una serie de acertijos, no solo logramos escapar de la estancia, sino que encontramos un radio para comunicarnos con Torres, una policía que se encuentra en la misma situación que nosotros. Sin embargo, todo es más complicado de lo que parece. Al recorrer los pasillos, encontramos sangre, y pinturas que nos muestran una adoración al ocultismo. Las cosas no tienen mucho sentido, algo que se deja en claro cuando entramos a un baño, el cual nos muestra el reflejo de nuestra protagonista cobrando vida propia. Afortunadamente, logramos salvar a Torres, y juntas deciden encontrar una salida de la mansión en donde se encuentran atrapadas, pero para eso, Alex tendrá que salvar a un grupo de personas que se encuentran en el mismo dilema.

El trabajo de Vertical Reach nos presenta con una historia bastante sencilla, la cual carece de un fuerte vínculo emocional que logre darle el peso necesario a los momentos más importantes en el viaje de Alex. Esta chica es nuestra protagonista, y a quien vemos enfrentarse a una serie de eventos bastante complicados. Sin embargo, el juego hace un mal trabajo al ofrecernos momentos que sean capaces de darle una mayor profundidad al personaje que controlamos. Claramente, hay un intento para que esto sea una posibilidad, como un par de ocasiones en donde se nos presentan alucinaciones que nos muestran un poco de su pasado, pero ninguno de estos segmentos logra proporcionar algo que genuinamente valga la pena.
Alex se nos presenta como alguien torpe, con un pasado del que no quiere hablar, y algo de resentimiento por sus previas acciones, explicando el porqué desea ayudar a todos dentro de la mansión en la que se encuentran atrapados. Sin embargo, esto se queda a medias. Sus ataques de pánico y alusiones terminan por ser simplemente una serie de inconvenientes causados por las entidades místicas que habitan los pasillos, y no hay una gran exploración de sus miedos y dudas, algo que debería ir de la mano con el tipo de trama en la que nos encontramos. No hay una clara relación entre el resto de los personajes y Alex, lo cual ocasiona que el jugador sea incapaz de tener una motivación fuerte para salvarlos, más allá de hacerlo para avanzar y terminar esta aventura.

The Tartarus Key pudo tener una mejor narrativa si cada uno de los personajes que tenemos que salvar tuvieran una relación con Alex. Una ex-pareja tóxica, un horrible jefe, o un miembro familiar poco agradable hubieran sido mejores acompañantes en lugar de una doctora y un historiador con poca personalidad. Uno de los elementos que hacen interesante a este juego, es que podemos fallar en nuestra tarea, y ver a nuestros acompañantes morir, pero sin algún tipo de relación clara, estos momentos terminan por ser solo un inconveniente que puedes solucionar al cargar un punto de guardado previo. Sin embargo, si cada uno de estos nos hubiera presentado con un dilema moral o tuvieran un vínculo claro con nuestra protagonista, la decisión entre verlos morir o salvarlos hubiera sido mucho mejor.
Entiendo que el juego no desea que este sea el camino que recorra el jugar, y tengas que salvar a todos, pero esto convierte al viaje de Alex en algo monótono en donde solo deseas avanzar de la forma más rápida posible para resolver el siguiente acertijo, en donde realmente está la fortaleza de The Tartarus Key. Junto a una pésima motivación, el ocultismo es otro elemento que es desperdiciado rápidamente. Si bien los primeros momentos de esta experiencia nos pintan a una mansión embrujada en donde en cada esquina podría aparecer un espíritu infernal, el sentimiento de terror que es palpable en las primeras horas, eventualmente desaparece, y no es apropiadamente sustituido. Claro, la ambientación tétrica sigue presente hasta el final, pero al juego se le acaban rápidamente los trucos para que te detengas por un momento y temas por tu vida.

Más que lamentable, es inconsistente. The Tartarus Key empieza muy bien. La situación en la que nos encontramos es escalofriante. Las pinturas, sangre y primeras alucinaciones nos presentan una locación del otro mundo, y crean una atmósfera en donde es imposible mantenerse con calma, donde dar la vuelta es un proceso que puede tardar varios minutos por el miedo que uno puede sentir. Sin embargo, todo esto es abandonado cerca de la mitad de la aventura, y nunca regresan. Si bien siempre está presente un sentimiento inquietante, nunca llega a ser efectivo como lo fue al inicio. Junto a esto, la historia carece de una relación clara entre Alex y el resto del elenco, lo cual afecta la motivación del jugador, y cada uno de los objetivos principales terminan por ser solo un obstáculo más, en lugar de un momento de catarsis que ponga en cuestión nuestra moralidad. Si bien entiendo que el juego no trata de ofrecer esto, lo que está presente termina por ser olvidable y el punto más débil en toda la experiencia.
Lo mejor del PS1
Visualmente, The Tartarus Key llama inmediatamente la atención gracias a una estética inspirada en los juegos clásicos del PS1. El trabajo de Vertical Reach no es un título de la primera consola de Sony, sino que se ve exactamente como lo recuerdas. Es decir, utiliza técnicas modernas para proporcionar una mejor iluminación, movimientos de cámara que eran imposibles en 1995, y una serie de detalles que le dan un toque único a esta experiencia. Si alguna vez jugaste el demake de Bloodborne, esta es una experiencia con una esencia similar.

Claramente, la gran inspiración de The Tartarus Key es Resident Evil, solo que en esta ocasión no estamos limitados a una serie de tomas con una cámara fija y fondos pre-renderizados, sino que la experiencia principal se lleva a cabo en primera persona, con una serie de cinemáticas que nos dan un mejor vistazo a Alex y sus compañeros. Como un juego de acertijos con una temática de horror, esto funciona de maravilla, y hace que los pocos momentos de tensión sean efectivos para el jugador. De igual forma, esto permite que el título tenga un par de momentos sumamente interesantes, como voltear solo para descubrir que el cuarto en el que te encuentras ha cambiado radicalmente, o descubrir que algún objeto ha cambiado de posición de una forma misteriosa mientras no los veías.
Sin embargo, lo que más llama la atención de la mansión en la que nos encontramos es todo el ocultismo que cubre cada parte del edificio. Pinturas clásicas de artistas como Francisco de Goya adornan cada pared posible. Aunque el estilo visual elimina parte de los detalles que hacen a cuadros como Saturno devorando a su hijo especiales, aún es posible encontrar cierto horror. Junto a esto, la sangre y los pentagramas también adornan cada habitación posible y, aunque los últimos momentos de la aventura dejando esto de lado, es imposible no admirar el trabajo que se hizo para darle vida a lo que es básicamente un enorme cuarto de escape.

Pese a que el apartado estético es sumamente fuerte, no se puede decir lo mismo de la musicalización. Al igual que la historia, el apartado sonoro comienza de una forma excepcional. El encierro que Alex y el jugador sienten en las primeras horas no solo se puede ver reflejado en el gameplay, sino que la música hace un buen trabajo para representar esto. La cacofonía se vuelve una herramienta efectiva. Sin embargo, eventualmente esto se deja de lado, y The Tartarus Key nos presenta una serie de tonadas muy tradicionales que terminan por ser armonías ambientales que, en lugar de atacar al usuario, se vuelven un acompañante más, y ni siquiera uno que sea muy llamativo.
Acertijos, acertijos y más acertijos
Si bien uno puede llegar a pensar que The Tartarus Key es un survival horror, en realidad esta es una experiencia completamente enfocada a los acertijos, en donde cada cuarto que visitamos nos presenta con una serie de retos mentales, y todas las respuestas se encuentran en la misma habitación. Todo comienza de una forma bastante sencilla, encontrar un par de códigos para abrir una cerradura, o resolver un rompecabezas, y eventualmente se presentan múltiples contracciones que te obligan a vincular múltiples pistas para encontrar una solución. El juego va progresando de una forma bien lograda para introducir múltiples desafíos que te harán sentir como todo un genio por resolverlos.

Gracias a que cada cuarto tiene todas las respuestas que pregunta, no es necesario resolver un acertijo en el ático para avanzar por la cocina. Cada sección del juego está organizada de una forma lineal para que no tengas que preocuparte por la progresión. Aunque esto puede sonar algo molesto, en realidad no lo es. Alex tiene que encontrar y tratar de salvar a cuatro personas atrapadas en la mansión, pero para llegar a ellas hay que atravesar varias habitaciones. Lo bueno, es que tienes la libertad de elegir el orden para hacer esto. Si el camino de Charles se te complica por el momento, no te preocupes, puedes hacer todo lo posible para auxiliar a William.
La mayoría de los acertijos a los que te encontrarás serán ambientales, por lo que necesitas ponerle atención hasta al más mínimo detalle de cada cuarto, ya que la respuesta a la cuestión frente a ti es algo que, por lo general, se puede resolver de una forma sencilla siempre y cuando tengas un buen sentido de la curiosidad. Sin embargo, esto solo se refiere al 80% de los acertijos que The Tartarus Key nos presenta, puesto que el otro 20% son retos que no tienen una solución clara, y parece que fueron creados para que hagas uso de alguna guía.

Es lamentable que atravieses dos cuartos con una serie de retos bien implementados, para que enseguida te topes con una combinación de símbolos que no tienen mucho sentido. Aunque estos no son tan comunes, siguen siendo un tropiezo que afecta al ritmo de la aventura. The Tartarus Key es un juego corto, la primera partida te durará poco más de cuatro horas, y una vez que decidas volver a emprender el viaje desde cero para sacar todos los trofeos o experimentar el resto de los finales, no te tardarás más de dos horas en llegar a los créditos. De esta forma, toparse con uno de estos muros representa un fuerte golpe a la progresión que tiene el juego.
En general, The Tartarus Key nos ofrece una serie de retos bien logrados, aunque con un par de tropiezos ocasionales. Si bien la historia carece de una motivación fuerte para que el jugador avance constantemente, el gameplay y el loop de resolver acertijo tras acertijo es algo que te mantendrá pegado al control por horas. Sin embargo, y al igual que cualquier otro cuarto de escape, una vez que llegues al final, será complicado volver a empezar, ya que te sabrás todos los trucos, por lo que el juego carece de una rejugabilidad, más allá de los trofeos que trates de sacar.
¿El nuevo gran indie?
The Tartarus Key, pese a sus fallos, es una experiencia muy entretenida que vale la pena de jugar, especialmente si eres alguien que goza de los retos mentales que encontramos en los cuartos de escape. Si bien la historia comienza de una forma bastante fuerte, eventualmente todos los elementos que hacen llamativos al viaje de Alex desaparecerán, dejando en su lugar una aventura cliché que seguramente olvidarás unos días después de ver los créditos.
Visualmente, el juego es excepcional, con una presentación que nos recuerda a los mejores momentos de nuestra infancia, y una serie de decisiones temáticas que logran infundir terror durante gran parte de nuestra aventura. Sin embargo, la música deja mucho que desear, al grado de que en lugar de ser un acompañante tétrico, termina por ser algo más en el fondo.
El loop de resolver acertijos está muy bien manejado, y aunque cerca del 20% de los retos que nos presenta esta entrega necesitan de una guía, el resto están muy bien construidos, y rápidamente te volverás adicto a buscar hasta en el más mínimo rincón la pista que te falta para resolver uno de los tantos retos mentales que aquí encontramos.
The Tartarus Key tal vez no sea el siguiente gran indie que revolucionará la industria de los videojuegos, pero no trata de serlo. En su lugar Vertical Reach nos ofrece una experiencia sólida que todos los amantes de los juegos de puzzle deben de jugar en estos momentos.
Para nosotros en Bad Game, The Tartarus Key es un 8/10
Lo mejor:
-Un espectacular apartado visual.
-Un fuerte inicio a la aventura.
-Acertijos muy bien implementados.
Lo peor:
-La historia no cumple con todo su potencial.
-El apartado sonoro es muy sencillo.
-Algunos acertijos necesitan de una guía
