5 obras que retratan horrores de la Segunda Guerra Mundial
‘Oppenheimer’ fue apenas una arista. La Segunda Guerra Mundial está llena de crudas historias que vienen de todas partes del mundo.
Tras la salida de ‘Oppenheimer’ se despertaron comentarios aludiendo a que la película ignoraba la visión de las víctimas de la Segunda Guerra Mundial. Dichas críticas omitían que justamente el alejamiento del científico con los miles de muertos es precisamente parte del dilema y lo que da complejidad al personaje.
De igual manera, no consideraban que para hablar de los horrores que vivieron las víctimas de estos hechos sería mejor escucharlo de la misma voz de las víctimas o voces cercanas a ella. Al respecto hay muchas obras interesantes, y resultan excelentes para ampliar la narrativa histórica de la Segunda Guerra Mundial.
Pies Descalzos
Escrito por Keji Nakazawa de 1973 a 1987, este manga se basa en la experiencia del autor tras sobrevivir al ataque nuclear en Hiroshima. A través de la perspectiva de un niño llamado Gen, la obra muestra la devastación y el sufrimiento causados por la bomba y el papel de las víctimas inocentes en la historia.
De esta obra se conoce mayormente un fragmento de la adaptación a anime que ilustra de manera cruda el momento de la explosión. El impacto de las imágenes ha creado una imagen más clara del terror causado, pues se documenta que varias de las cosas mostradas realmente sucedieron. Sin embargo, la obra también aborda los efectos sociales y la lucha por la sobrevivencia tras la tragedia.
Si Esto Es un Hombre
En 1947, dos años después del término de la guerra, el escritor italiano y judío Primo Levi publica esta obra. En ella, describe su arresto como miembro de la resistencia antifascista italiana durante la Segunda Guerra Mundial y su posterior encarcelamiento en Auschwitz. Esta privación de su libertad iniciaría en febrero de 1944 y terminaría el 27 de enero de 1945, en la liberación del campo.
Levi ofrece una reflexión profunda sobre la deshumanización, la supervivencia y la naturaleza humana en el contexto de la brutalidad del Holocausto. La obra se destaca por su enfoque en los aspectos psicológicos y filosóficos de la resistencia, ofreciendo una perspectiva única que sólo puede salir de quien lo vivió de primera mano.

La Tumba de las Luciérnagas
Akiyuko Nosaka publicó en 1967 una historia corta semiautobiográfica llama “La Tumba de las Luciérnagas”. Ésta se basaba en sus experiencias antes, durante y después del bombardeo a la ciudad japonesa Kobe en 1945. En 1988, el estudio Ghibli, responsable de películas como ‘Mi Vecino Totoro’, se ofreció a hacer una adaptación animada de la historia.
A través de una narrativa emotiva, la película explora los desafíos que enfrentan unos hermanos para sobrevivir en un Japón devastado por la guerra. El relato aborda los efectos que el conflicto puede traer a las infancias, y en general el impacto humano que puede traer a las poblaciones más vulnerables.
Ven y Mira
Dirigida y escrita por Elem Klímov, esta película fue rodada para celebrar el cuadragésimo aniversario de la victoria soviética sobre la Alemania Nazi. Se estrenó en 1985, y relataba los horrores vividos en tierras bielorrusas durante la Segunda Guerra Mundial. La película fue un éxito de crítica y hasta la fecha es considerada una de las mejores películas de la historia.
Es notable su enfoque crudo y visceral sobre las ocupaciones nazis. A través de la historia de un adolescente que se une a la resistencia, la película muestra la brutalidad y la deshumanización del conflicto. Su estilo realista y su fuerte impacto emocional hace que ésta película se distinga como un retrato desgarrador centrado en la vida cotidiana de las personas atrapadas en medio de la violencia.
Maus
En 1978, tras pensarlo mucho, Art Spiegelman se propuso como proyecto crear un libro con las experiencias de su padre, Vladek Spiegelman, quien había sobrevivido no sólo a la invasión alemana a Polonia siendo judío, sino al mismo campo de concentración de Auschwitz. El resultado es una novela gráfica publicada en dos entregas, una en 1980 y otra en 1991.
Existen muchas cosas por las que esta obra llamó la atención: el recurso de representar a los judíos como ratones y a los nazis como gatos, el formato alternativo, su narrativa poco convencional. No obstante, el punto que más atrapa es la complejidad que impregna en Vladek, a quién no sólo se muestra como sobreviviente, sino también como un padre con errores, un hombre del pasado intentando sobrevivir su presente y un esposo con culpas.
De igual manera, llaman la atención las reflexiones que hace Art sobre su propio libro. Al retratar en una especie de metanarrativa el proceso que significó hacerlo, se pregunta si la relación complicada que lleva con su padre afectará de manera negativa su papel como intérprete. De igual manera, llega a cuestionarse si considera a su padre un héroe o sólo un hombre con recursos y suerte, además de indagar en la moral de vivir de una obra que descansa sobre miles de muertos.

